La ciberinteligencia, una vez fue un dominio exclusivo de agencias gubernamentales y estados, hoy se ha convertido en un pilar fundamental para las empresas que buscan protegerse en este entorno digital. Este cambio refleja la creciente necesidad de una respuesta estratégica y proactiva ante las amenazas cibernéticas, que son cada vez más sofisticadas y frecuentes.

Definiciones y Conceptos

La Ciberinteligencia, se define según el Centro de Tecnologías Emergentes de la Universidad Carnegie Mellon, se refiere a la adquisición y análisis de información con el objetivo de identificar, rastrear y predecir capacidades, intenciones y actividades cibernéticas, facilitando así la toma de decisiones informadas en el ámbito de la ciberseguridad.

La ciberinteligencia se basa en el ciclo de inteligencia, un proceso estructurado que implica la recolección, análisis y distribución de información sobre amenazas cibernéticas. Su objetivo es proporcionar a las organizaciones los conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas sobre la protección de sus activos digitales.

Para esto se puede resaltar las fases del ciclo en  

  1. Planificación y Dirección 
  2. Búsqueda y registro de la información 
  3. Procesamiento de la información 
  4. Análisis y producción del informe de inteligencia
  5. Diseminación de los análisis o los informes

La ciberinteligencia se divide en tres dimensiones clave:

Estratégica: Analiza tendencias y técnicas globales utilizadas por los cibercriminales para desarrollar estrategias de largo plazo. Ayuda a identificar a los responsables de los ataques y las causas subyacentes.

Táctica: Se centra en el análisis continuo de los sistemas informáticos de la organización para detectar vulnerabilidades y evaluar la eficacia de los controles de seguridad.

Operativa o Técnica: Implica la implementación de acciones específicas para prevenir amenazas, enfocándose en el entorno inmediato de la organización.

La ciberinteligencia es anticiparse y entender tanto amenazas públicas como aquellas que aún se desconocen, permitiendo a las organizaciones no solo reaccionar ante los riesgos existentes, sino también prepararse para los desafíos en ciberseguridad.

La ciberinteligencia aprovecha diversas fuentes de información para anticiparse a las amenazas, entre las que destacan técnicas como OSINT (Open Source Intelligence o Inteligencia de Fuentes Abiertas), que implica la recolección y análisis de información disponible públicamente; SOCMINT (Social Media Intelligence o Inteligencia de Medios Sociales), que se centra en la información obtenida de plataformas de redes sociales; y HUMINT (Human Intelligence o Inteligencia Humana), que se refiere a la información recopilada a través de contactos humanos.

Además, se emplean técnicas como SIGINT (Signals Intelligence o Inteligencia de Señales), que involucra la interceptación de señales para recoger datos de comunicaciones, y GEOINT (Geospatial Intelligence o Inteligencia Geoespacial), que utiliza la información geográfica para crear inteligencia. 

Amenazas Públicas y la Importancia de la Ciberinteligencia

Una gran cantidad de información sobre amenazas es pública y accesible a través de fuentes abiertas, mixtas y cerradas, incluyendo la Deep Web y la Dark Web. La ciberinteligencia aprovecha esta información para anticipar y mitigar posibles amenazas, utilizando herramientas y técnicas como OSINT (Inteligencia de Fuentes Abiertas) y SOCMINT (Inteligencia de Medios Sociales), entre otras. Esta capacidad de anticipación es crucial para desarrollar estrategias de defensa efectivas y para estar siempre un paso adelante de los adversarios.

Los crackers o ciberdelincuentes hacen uso meticuloso de la ciberinteligencia, aplicando diversas técnicas para recabar información detallada sobre sus objetivos. Su enfoque se centra en identificar vulnerabilidades y riesgos que podrían afectar tanto a individuos como a empresas, analizando meticulosamente cada detalle que pueda ser explotado para su beneficio. En Cloud Seguro, hemos observado que en numerosos incidentes, las amenazas ya eran públicas, esperando ser descubiertas y explotadas por alguien con las capacidades y el conocimiento para hacerlo. Esta realidad subraya la importancia de la ciberinteligencia como herramienta no solo para la defensa, sino también para entender cómo los adversarios pueden utilizar la información disponible públicamente para lanzar ataques.

Es crucial entender la diferencia entre inteligencia de amenazas, conocida en inglés como «Threat Intelligence» y ciberinteligencia. Mientras que la inteligencia de amenazas se enfoca específicamente en identificar y analizar información sobre amenazas cibernéticas actuales o potenciales, sus actores, motivaciones y métodos, la ciberinteligencia abarca un espectro más amplio, incluyendo la recolección y análisis de datos para anticipar, prevenir y responder a cualquier tipo de actividad cibernética adversa. Una diferencia es el ciclo de inteligencia para analizar la información.

La Ciberseguridad y la Ciberinteligencia: Una Sinergia Necesaria

La ciberinteligencia y la ciberseguridad deben trabajar de manera conjunta para proteger a las organizaciones de las amenazas digitales. La integración de la ciberinteligencia en los controles de ciberseguridad permite a las empresas no solo reaccionar ante incidentes, sino también anticiparse a ellos. Normativas y estándares internacionales de seguridad de la información, como la ISO 27001, han comenzado a incorporar requisitos específicos para la gestión de la inteligencia de amenazas, subrayando la importancia de esta disciplina en la protección de activos digitales.

La ciberseguridad y la ciberinteligencia forman una dualidad esencial en el panorama actual de la protección digital. La implementación de políticas, procesos y procedimientos de seguridad es fundamental, pero sin el conocimiento de los riesgos públicos a los que una organización puede estar expuesta, estas medidas pueden resultar insuficientes. La verdadera eficacia en la defensa contra las amenazas digitales reside en la capacidad de anticiparse a ellas, lo cual solo es posible a través de una sólida estrategia de ciberinteligencia que incluya el análisis y la recolección de información relevante.

Integrar la ciberinteligencia con la ciberseguridad significa ir más allá de la mera reacción ante incidentes para adoptar un enfoque proactivo que identifique potenciales vulnerabilidades y amenazas antes de que sean explotadas. Esta sinergia permite a las organizaciones no solo protegerse de manera más efectiva, sino también adaptarse y evolucionar en respuesta a un entorno de amenazas que cambia constantemente. En última instancia, la combinación de ciberseguridad y ciberinteligencia

Conclusiones

La ciberinteligencia se ha establecido como un componente esencial de la estrategia de ciberseguridad en la era digital. Al proporcionar una comprensión detallada de las amenazas cibernéticas y permitir una respuesta proactiva, no solo protege contra los ataques, sino que también ofrece una ventaja competitiva en el mercado. En un mundo digital cada vez más complejo y amenazado, la adopción de la ciberinteligencia es una inversión en el futuro y la resiliencia de las organizaciones. La ciberinteligencia no es solo un aliado para la ciberseguridad; es una necesidad estratégica que permite a las empresas protegerse y prosperar en el ciberespacio.

En Cloud Seguro, entendemos los desafíos tiene la ciberinteligencia por eso te invitamos a que realices una prueba o ejercicio con nosotros.

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